Lo que son las cosas. Hace unos días planee con unos amigos ir a ver a Ariel Rot, que actuaba de forma gratuita en el Mercado Chico de Ávila, pero mis planes cambiaron, y en vez de al argentino, acabé viendo al bilbaino Fito Cabrales, en lo que fue un concierto bastante extraño y que ha traido mucha polémica y muchos debates de opinión en la ciudad. Pero comenzaré por el principio…
He de reconocer que «Fito y Fitipaldis» nunca me han gustado. Soy pro-platero, y este nuevo proyecto de Fito me parece patético. Hablando con mi tío en el concierto, me comentaba que lo único que tenía de especial este grupo eran las letras, ya que musicalmente, todo suena exactamente igual. Yo pienso lo mismo, y más aun despues de haberle visto en directo y de haber visto canciones que nunca había escuchado antes. Como desconocía lo que decían, me fijaba principalmente en la música, y lo asimilaba a un concierto de hip-hop, donde también la base musical siempre es idéntica. De todos modos, no estoy aquí para jugar a las diferencias entre fito y platero, si no para hablar de lo que sucedió anoche en la cubierta multiusos de Ávila.
Puntualmente, a las 22:00 horas, Fito salía al escenario ataviado con una bufanda que protegía su garganta. El día anterior, el concierto que iba a celebrarse en Cáceres tuvo que ser suspendido por el estado de salud del cantante, y pese a que el concierto de Ávila tambien tenía previsto suspenderse, Fito decidió dar una oportunidad a las cerca de 7.000 personas que se habían reunido allí solo para verle.
Desde la primera canción, «Antes de que cuente 10«, pudimos comprobar que Fito no estaba en muy buenas condiciones para cantar, ya que su voz estaba mucho más rota que de costumbre.
Muchos cantantes, cuando tienen este problema, dejan que sus temas más conocidos sean cantados por el público, pero Fito se negaba, y aunque todo Ávila tarareaba sus canciones, no estaba dispuesto a callarse, lo que provocó que su voz y su estado de salud terminase de estropearse del todo. Al principio, el concierto siguió su rumbo, con canciones como «Un buen castigo», «Por la boca vive el pez», «Viene y va», «Me equivocaría otra vez», «Como pollo sin cabeza» o «Me acordé de tí«.
Todo iba más rapido de lo normal. En ningún momento, se escuchó un «Buenas noches, Ávila«, pero si podíamos ver a Fito hablando con los técnicos y explicándoles que su garganta ya no daba para más. Aún así, se negaba a suspender su actuación, y continuaba su espectáculo con los temas «Todo a cien«, que por cierto me parece un insulto a sus colegas de «La Cabra Mecánica», «Catorce vidas son dos gatos», «La Cousine de Bernard«, o «Quiero beber hasta perder el control«. Tras esta, llegaba uno de los mejores momentos de la noche, cuando Fito invitaba a Lichis para cantar el tema «Barra americana«, que por cierto, sonó mejor que nunca. Una vez terminada la canción, Lichis se despidió de Ávila, mientras comenzaban a sonar los primeros acordes de «Que me arrastre el viento«. En ese momento, nadie imaginaba lo que ocurriría a continuación…
Mientras sonaba el estribillo de «Que me arraste el viento«, los que estábamos por las primeras filas pudimos contemplar como el rostro del cantante cada vez estaba más pálido. No sabíamos que pasaba, pero sabiamos que esto no formaba parte del espectáculo. La sorpresa mayor llegó con «Whisky Barato«. De pronto, Fito se marchó corriendo sin decir nada hacia backstage, dejando solos a los Fitipaldis, que como autenticos profesionales, decidieron terminar la cancion. Al ver que su cantante no subía, comunicaron al público que Fito se encontraba mal, abandonando seguidamente el escenario para ver que ocurría. Las luces de la cubierta se encendieron, y la confusión reinó sobre todo el público en general. Unos 10 minutos después, Fito volvía al escenario, pero su setlist había cambiado. Se le veía jodido, pero no se quería marchar. Tras desterrar canciones como «Deltoya» o «Tarde y Temprano«, la banda interpretó «La casa por el tejado» y «Soldadito Marinero«, la canción más coreada por el público. Se supone que tras esta llegaban los mejores temas de la noche, pero ya estaba decidido, y el concierto tenía que poner punto y final, al ritmo de «Que necesario es el Rock and Roll«.
Fito se despedía con más de media hora de antelación, y dejaba sin tocar canciones como «Abrazado a la tristeza», «Corazón oxidado», «Acabo de llegar«, o «Al Cantar«, tema de Platero y Tú que desde que la había visto apuntada en su hoja de repertorio llevaba esperando escuchar toda la noche. No pudo ser, y problablemente no vuelva a tener la oportunidad de verlo, ya que no estoy dispuesto a pagar una entrada para ver un concierto que no me gusta y que ya he visto.
Como ya he dicho, en Ávila el concierto de ayer está de actualidad, y son muchas las opiniones que se pueden escuchar. Casi todo el mundo habla de decepción, de engaño, de que Fito se río de ellos… Sinceramente, he de decir que fue totalmente al contrario. Desde donde yo estaba todo se veía más claro, y puedo asegurar que Fito hizo todo lo posible para que su actuación se pudiese llevar a cabo. Sí, no ví ningun tema de Platero y nunca es agradable ver como alguien se pone malo delante tuyo, pero todos somos humanos, y os aseguro que anoche, Fito se comportó como un señor.
Aunque una cosa si es cierta. Fito debe otro concierto a sus seguidores de Ávila.
Nos vemos pronto.
Un saludo.