Actualmente, nos encontramos viviendo unos días intensos, unos días que pueden pasar a la historia. Además, en lo personal, ando ultimando los detalles del estreno de mi tercer cortometraje y dando el último apretón antes de realizar un examen que puede cambiar radicalmente mi futuro. Por eso, entre manifestaciones, acampadas, trabajo creativo y estudios, la verdad es que tengo poco tiempo para actualizar el blog.
Por suerte, la música está presente en todos los sitios, y entre charla y charla intentando arreglar el país, siempre hay espacio para alguna conversación en donde la música es la protagonista.
De esta manera, pude enterarme del record de cancelaciones de conciertos que ha sufrido Salamanca en estos días.
Algunos medios culpaban a estas suspensiones de problemas de financiación, pero en la calle se hablaba de que todo esto era debido al alto precio de las entradas de los conciertos, que en época de crisis, impedían a la gente acudir a estos eventos.
El ciclo de conciertos titulado «Salamanca es Música«, en el cual tenían previsto participar grupos como «El Arrebato», «Malú» o «Loquillo«, tenía un precio de 26 €uros más gastos de distribución por cada concierto. Era lógico que la mayoría de la gente, entre los que destacaba un gran número de estudiantes y jóvenes parados, no podría acudir a muchos de los conciertos de sus artistas favoritos. A mí, de lo malo malo, solo me gustaba Loquillo, pero ¿que pasaba con aquel que quisiese ir a al menos dos conciertos? Había que elegir, ya que pagar más de 50 €uros por solo dos grupos es algo que a casi todos se nos escapa del presupuesto.
Lo curioso es que de pronto, aparecían en la ciudad multitud de conciertos que se añadían a la lista de actividades culturales preparadas para estos días. A este ciclo, se sumaba el festival «Tormes Music«, del que hablé hace unos días, en el que figuraban nombres como «Celtas Cortos», «Camela» o «Los Delinquentes«. El precio de estos conciertos era de 15 €uros cada uno, aunque te rebajaban el precio si hacías compras superiores a 10 €uros en el Centro Comercial que promovía la iniciativa.
Lo cierto es que al principio tenía buena pinta, pero finalmente, ha pasado lo mismo. Pocas entradas vendidas, pocas expectativas de éxito, y suspensión de todos los conciertos.
Sinceramente, lo veo lógico, ya que además de todo lo expuesto sobre el precio de los conciertos, no hemos de olvidar que actualmente en Salamanca se viven períodos de examenes, lo que dificulta aún más el éxito de todos estos actos.
Sé que en el fondo, no me podría quejar, ya que soy el primero que apoya que en todas las ciudades se organicen ciclos de música como estos, pero por favor, que se hagan con un poco de cabeza, que no se suban tanto a la parra con los precios y que no nos obliguen a elegir poniendo todos los conciertos en la misma fecha.
Amigos, nos quedamos sin conciertos en Salamanca, pero en realidad, los que pierden, son ellos. A ver si para otra vez, lo organizan todo un poco mejor…
Para terminar, os dejo con una canción de las que no se podrán ver en directo en Salamanca, y aunque seguramente todos la conozcan, creo que es una de las mas adecuadas para este momento.
Nos vemos pronto.
Un saludo.